Personajes de la Ciudad de Los Reyes Valle Dupar

sábado, 17 de agosto de 2013

Presbítero MANUEL MARIA QUINTIN DE LOS DOLORES MARTINEZ RODRIGUEZ- Biografía



Presbítero Manuel María Quintín de los Dolores
Martínez Rodríguez
1821- 1891 
Nació en la ciudad de Los Reyes Valle de Upar, el día 3 de abril de 1821 a las seis de la mañana; Murió en la misma ciudad el día 2 de junio de 1891 a las 8 a.m, sepultado eclesiásticamente con exequias de primera clase, misa de cuerpo presente el día 3 de junio de 1891, sus honras fúnebres fueron presididas por el presbítero Miguel A. Barros; El padre Manuel María Martínez Rodríguez, era hijo legitimo del escribano público Don José Manuel Martínez Rodríguez y Doña Josefa Ignacia Rodríguez Díaz (hermana del presbítero Juan Bautista Rodríguez); sus abuelos paternos: Don José Felipe Martínez de Osa y Doña Águeda Rodríguez Romero; sus abuelos maternos, Don Isidoro Rodríguez de Frías y Doña Concepción Díaz de Nieves; sus bisabuelos paternos: Don Luis José Martínez Martínez y Doña Juana Gregoria de Osa y Don Cristóbal Rodríguez y Doña Juana Luisa Romero de Rivero; sus bisabuelos maternos: Don Bartolomé Rodríguez y Doña Josefa de Frías y Don Alejo Díaz y Doña Juana Nieves.

El escribano José Manuel Martínez Rodríguez, persona de mucha influencia social, política y económica en la región del Valle de Upar, se casó dos veces: del primer matrimonio con Doña Ignacia Rodríguez Díaz, descienden el presbítero Manuel María Quintín de los Dolores Martínez Rodríguez y Ana de los Dolores Martínez Rodríguez; Al morir Doña Ignacia Rodríguez, se casa con la señora María Magdalena Bravo, procreando a: Bárbara de Jesús Martínez Bravo; Eugenio Martínez Bravo y Josefa Ignacia Martínez Bravo.

El presbítero Manuel María Quintín de los Dolores Martínez Rodríguez, estudió teología y fue Cura Rector de la Iglesia parroquial de Valledupar, La Concepción, Fue un gran orador litúrgico. 

El presbítero Manuel María Quintín de los Dolores Martínez Rodríguez, convivió con Doña María Francisca Maestre, natural de Atanquez, con quién tuvo nueve (9) hijos: María Francisca (Pachita) Martínez Maestre de Pupo; Josefa Ignacia (Nachita) Martínez Maestre de Brugués; Samuel Martínez Maestre; José Manuel Martínez Maestre; María Josefa (La niña Pepita) Martínez Maestre de Meza; Antonia Martínez Maestre de Acosta; Manuel María Martínez Maestre; Micael Martínez Maestre y Juan María Martínez Maestre. Los archivos notariales de los escribanos públicos, dan cuentan de las muchas transacciones de compra-venta de inmuebles entre el sacerdote Martínez y la señora María Francisca Maestre, a quien protegió social y económicamente, en la búsqueda esa de proteger a sus propios hijos; prueba de ello, es la entrega de la propiedad del hato conocido como El Cerrito, bien ubicado en la ciudad de Valle Dupar y tierras en el globo de San Pablo de la Punta, casas y muchos semovientes. La señora María Francisca Maestre fue la propietaria de la casa colonial ubicada en todo el frente del convento de Santo Domingo, (Hoy Catedral de Nuestra señora del Rosario), allí vivió y luego esta casa, pasó a una de sus descendientes, Doña María Francisca (Pachita Martínez Maestre).

El presbítero Manuel María Quintín de los Dolores Martínez Rodríguez, hizo testamento en el año de 1891, ante el escribano público de Valle de Upar, visto al folio 87, (Archivos Notariales de la Academia de Historia del Cesar, y dentro de las clausulas de dicho instrumento público, deja como herederos universales de sus bienes, a los hijos que tuvo con Doña María Francisca Maestre, a quienes donó su apellido en el mismo testamento. 

Primera Hija del Presbítero Martinez:María Francisca (La niña Pachita) Martínez Maestre y su descendencia: Casó con Don Esteban Pupo Paz, natural de Mompox. De ellos descienden: Esteban Miguel Pupo Martínez; Doctor Ciro Pupo Martínez; Enrique Pupo Martínez; Luis Pupo Martínez, Tomás Miguel Pupo Martínez y Don Oscar Pupo Martínez, quien es el padre de Don Edgardo Pupo Pupo, ex gobernador del Cesar y Representante a la Cámara.

Segunda Hija del Presbítero Martinez: Josefa Ignacia Martínez Maestre,( La niña Nachita).- Casada con José Antonio Bruges, y no dejó descendencia. Vivió en la casa colonial que hace esquina con el convento Santo Domingo, que es hoy de Don Jacob Lúquez.Mediante escritura No.50 de 1918 se protocoliza la mortuoria de Josefa Ignacia de Bruges.

Tercer Hijo del Presbítero Martinez: Samuel Martínez Maestre y su descendencia: Con la señora María de Jesús Meléndrez, de San Juan del Cesar tuvo a: Manuel Narciso Martínez Meléndrez; con la señora Torcoroma Cera Sebo, tuvo a: Margarita de la Trinidad; Rosa María del Rosario; Helena Francisca; Elisa Amorosa; María Tulia de los Dolores; Manuela Genoveva y Francisca Martínez Cera. 

Samuel Martinez Maestre, mediante escritura No. 22 de 1889, hace reconocimiento de sus hijos Manuel Narciso,Margarita y Rosa.

Manuel Narciso Martínez Melendrez y su descendencia:De la unión con Doña Juliana Rosado, nació Don Raúl Martinez Rosado, quién se casó eclesiásticamente con doña Felicia Zuleta y de quienes nacieron el medico Manuel Narciso Martínez Zuleta; Sol María Martínez Zuleta y el ilustre Ex Contralor General de la República y ex Alcalde de Valledupar Doctor ANIBAL RAFAEL MARTINEZ ZULETA, quién contrajo matrimonio eclesiástico con doña Ana Julia Martínez Torres y son sus descendientes: Ruth Martínez Martínez; María Cleofe Martinez Martínez, quién fuera Representante a la Cámara y Senadora de la República; Piedad Martínez Martínez; Raúl Martínez Martínez; Consuelo Martínez Martínez y Aníbal José Martínez Martínez. Descienden también del Doctor Aníbal Martínez Zuleta, Rafael Tobías, Gabriel Severo y Mery Luz Martínez Socarrás.

Descienden de Doña Helena Francisca Martínez Cera; Samuel Martínez Martínez, Víctor Martínez Martínez; Carmen Martínez Mestre y Amiro Martínez Mestre, quién contrajo matrimonio con doña Elodia Martínez Valle, conformando una maravillosa pareja basada en el amor y en el respeto, de dicha unión no hubo descendencia.

Don Samuel Martinez Maestre Hijo del presbítero Manuel María Quintín de los Dolores Martinez Rodriguez y Doña Maria Francisca Maestre, natural de Atanquez, el 1o de abril de 1869, se posesionó de la Colecturía de Hacienda departamental de Guatapurí. Su progenitora fue la fiadora para poder entrar a ejercer dicho cargo.

Cuarto Hijo del Presbítero Martinez: José Manuel Martínez Maestre y su descendencia: 

Don José Manuel Martinez Maestre con la señora Tomasa Maestre, tuvieron los siguientes hijos: Rosario Gabriela Martínez Maestre; Francisco Martinez Maestre, Ricardo Martínez Maestre y José Roberto Martínez Maestre; los cuales fueron reconocidos como hijos, mediante escritura No.32 de 1891.

Descienden de Rosario Gabriela Martínez Maestre y Miguel Antonio Acuña Gutiérrez (Hijo de Miguel Pompilio Acuña): Don Leónidas Acuña Martínez, Don Miguel Antonio Acuña Martínez, y José Miguel Acuña Martínez.

Don Leónidas Acuña Martínez y su descendencia: El profesor Leonidas Acuña Martinez, contrajo matrimonio eclesiástico con Doña Gilma Aroca Oñate y son sus hijos: El Ingeniero Rodolfo Acuña Aroca, Iris Acuña Aroca, Mary Luz Acuña Aroca y Pedro Acuña Aroca. 

Don Miguel Antonio Acuña Martínez y su descendencia: Miguel Acuña Martinez, es el padre de Rosario Gulnara Acuña Vásquez, Beatriz Elena Acuña Vásquez, Hernán Eduardo Acuña Vásquez y Carmen Edith Acuña Vásquez; Jorge Acuña Padilla, Gustavo Acuña Padilla, Alex Acuña Padilla, Miriam Acuña Padilla y Hernán Acuña Gámez. 

Miguel Acuña Martinez, contrajo matrimonio eclesiástico con Doña Sara Daza de Patillal, con quién tuvo los siguientes hijos: Sonia Acuña Daza y Jaime Acuña Daza.

Francisco Martínez Maestre contrajo matrimonio con Doña Rosalía Quiroz y de ellos descienden: Socorro Martínez Quiroz; Josefina Martínez Quiroz y José Manuel Martinez Quiroz.

También el señor Francisco Martínez tuvo varios hijos con la señora Virginia Rodríguez, ellos son: Don Claudio Martínez Rodríguez; Enrique Martínez Rodríguez; Lilia Martínez Rodríguez y Aura Rosa Martínez Rodríguez.- 

Son descendientes de Claudio Martínez Rodríguez con doña María Cristina Durán Ramírez: Mancel Martínez Durán; Rafael Martinez Duran; Gloris Martínez Durán; Aura Rosa Martínez Durán; Virginia Martínez Duran; Wílman Martínez Durán; Claudio Martínez Durán, Dartelio Martinez Durán, José Eduardo Martinez Durán y el ex-Magistrado del Tribunal Superior de Valledupar Doctor Leovedis Elías Martinez Durán, actualmente Notario en la ciudad de Bogotá D.C..

Son descendientes de Enrique Martinez Rodriguez, quién se casó con Doña Juana Marquez y de ellos nacieron: Oswaldo, Elber, Leovedis, Rubiel, Hilmer, José Manuel, Hendéis y Rafael Martinez Marquez. 

Lilia Martinez Rodriguez, contrajo nupcias con Don Antonio Diaz y de ellos nacieron: Delmiro, Marithza, Federmán, Evely,Merci, Helmer, Ledis y Eovaldo Diaz Martinez.. 

Aura Rosa Martinez Rodriguez, casada con Juancho Martinez y son sus hijos: Edilson, Marith, Aura, Giovanni, Milton, Lenys y Wilber Martinez Martinez.

Con la señora Fernanda Hinojoza, tuvo a: Víctor Manuel Martínez Hinojosa y Noé María Martínez Hinojosa; Víctor Manuel Martínez Hinojoza, con Obdulia Maestre, tuvo a: Rafael Urbano Martínez Maestre y a José Saturnino Martínez Maestre (Nino); Con Elena Martínez, tuvo a: Samuel Martínez Martínez y Víctor Martínez Martínez.

Noé Martínez Hinojoza, nació en 1878 y son sus descendientes: Gladis Martínez Araujo; Tirso Martínez Araujo; Oswaldo Martínez Araujo; Hermes Martínez Araujo( hijos de María Concepción Araujo Herrera); Sebastián Martínez Araujo, (quién murió pequeño Hijo de Magdalena Araujo); Tomasa Martínez Ochoa (hija de María Antonia Ochoa); Víctor Manuel Martínez Araméndiz; Leticia Martínez Araméndiz; Isabel Martínez Araméndiz; Mercedes Martínez Araméndiz y María Martínez Araméndiz (Hijos de Hortensia Araméndiz).

Descienden de Víctor Manuel Martínez Araméndiz, quién casó con Doña Rosa Victoria Vergara Córdoba, hija de Jose Vergara Cotes y Doña Eva Córdoba Arias, ellos son: El Doctor Adalberto Rafael Martínez Vergara, Elvira del Carmen Martínez Vergara de Ustariz, Betty Graciela Martínez Vergara, Víctor Manuel Martínez Vergara, Yolanda Esther Martínez Vergara, Leticia Mercedes Martínez Vergara y Elsa Rosa Martínez Vergara. También descienden de Víctor Martínez Araméndiz, Oswaldo Noé Martínez Araujo, Víctor Manuel Martínez Araujo y Diana Carolina Martínez Araujo.

Con la señora Josefa Celedón de Patillal, tuvo a Jacobo Celedón Martínez, casó con doña Trinidad Daza y son sus hijos: Sebastián, Luis, Rosa, Imelda, Nelson, Ninfa, Manuela, Reinaldo, Ramiro y Noé Celedón Daza.

Quinta Hija del presbítero Martínez:María Josefa Martínez Maestre(La niña Pepita) y su descendencia: Contrajo matrimonio con Miguel F. Meza Gutiérrez, según consta en la escritura No. 12 de 1866, de ellos descienden: Luis Joaquín Meza Martínez; Victoria Justina Meza Martínez; Josefina Meza Martínez; Miguel Meza Martínez y Manuel María Meza Martínez.

Luis Joaquín Meza Martínez, casó con Josefina Dangónd Celedón y de esa unión nacieron: Casimiro Meza Dangónd; Luis Eduardo Meza Dangond; Guillermo Meza Dangond; Miguel Meza Dangond; José Lucas Meza Dangond; y Josefa Meza Dangond.

Victoria Justina Meza Martínez, contrajo matrimonio con Rafael Valle Montesino y de ellos nacieron: el Doctor Rafael Valle Meza y Josefina Valle Meza.

El doctor Rafael Raúl Valle Meza nació en la ciudad de Valledupar el 14 de febrero de 1915 y se desempeñó en el campo de la medicina. Casado con Doña Olga Riaño Araujo y de ellos nacieron: Josefina Valle Riaño, Rafael Eduardo Valle Riaño (Papingo) y la Doctora Olga Valle Riaño de De La Hoz, actualmente Magistrada del Consejo de Estado.El Dr. Rafael Valle Meza con la señora Efigenia Oñate, tuvo al médico Doctor Rafael Valle Oñate.

Josefina Meza Martínez, casado con Rafael Araujo Herrera y de ellos nacieron: Mélida, Emma y Rafael Enrique Araujo Meza.

Miguel Meza Martínez, casado con Doña Francisca Monsalvo García y de ellos nacieron: Huberto, Paulina, Francisco, Carmen, Ciro, América, Mauro, Celina y Casimiro Meza Monsalvo

Sexto Hijo del Presbítero Martinez: Manuel María Martínez Maestre y su descendencia: Se casó con la señora Rosario Quiroz en la Iglesia de la Concepción de Valledupar, pero ya él tenía dos hijos: Fortunato de Los Dolores quién nació el 3 de abril 1887 y Enriqueta Evarista del Rosario,nacida el 26 de octubre de 1889. Rosario Quiroz, murió en Patillal el 14 de septiembre de 1892. Mediante Escritura No. 16 de 1907 se protocolizó su mortuoria. 

Séptimo Hijo del Presbítero Martinez: Micael Martinez Maestre y su descendencia: De Don Micael Martinez con la señora Rosa Manuela Calderón, desciende Cristobal de la Trinidad Martinez Calderón, nacido el 6 de marzo de 1896 y de la unión con la señora Magdalena Pacheco, desciende Antonio Martinez Pacheco, nacido el 9 de diciembre de 1890.El reconocimiento de sus hijos lo hizo, mediante escritura s No.31 de 1905 y No. 41 de 1910. Micael Martinez,fue sepultado el 9 de mayo de 1910.La mortuoria de Micael Martinez Maestre,se protocoliza mediante Escritura No.48 de 1911.

Octavo Hijo del Presbítero Martinez: Juan María Martínez Maestre y su descendencia: No se le conoce descendencia. Para la Vía de azúcar Buena, hay un punto geográfico, donde esta un árbol o palo de Puy, y se le conoce como el puy de Juan maría, haciendo alusión a dicho señor.

Noveno Hijo del Presbítero Martinez: Antonia Martínez Maestre y su descendencia: Con el señor José Manuel Cuello Maestre, tuvo a Julio Martínez Cuello. Doña Antonia Martínez, casó tiempo después con Don Félix Acosta González y de ellos descienden: Elvira Acosta Martínez, Leticia Acosta Martínez y Francisca Acosta Martínez. De Elvira Acosta Martínez, quién casó con Manuel Gutiérrez Daza, descienden: Antonia Mauricia, Elvira Rosa, Beatriz, Lucas Manuel, Margoth, Dolores Mercedes, Manuel Luciano, Alberto José y Rafael Joaquín Gutiérrez Acosta.

El presbítero Manuel María Quintín de los Dolores Martínez Rodríguez, hasta su muerte, estuvo al frente de la Iglesia parroquial de la Concepción en Valledupar, como cura Rector de la misma. Su influencia fue política, religiosa, económica y social.

El presbítero Manuel María Martinez Rodriguez, le entregaba ganados a la señora Restituta Castrillo, natural de la Paz-hoy Cesar.La pesa y venta de carne de ganado se llevaba a cabo en la construcción colonial, conocida como el Mamón. donde funcionó años mas tarde la Carcel. 

Anécdota: Un año antes de la muerte de Don Juan R.Gutierrez, en diciembre de 1976, lo visité en su vieja casa colonial en la Calle de Santo Domingo No 6-74, ubicada después de la casa de Doña Carlota Uhia de Baute, para mirar algunos documentos históricos, que tenía en una oxidada caja fuerte y quedé sorprendido al ver unas hojas bastante viejas, pero bien conservadas, eran unos manuscritos que fueron levantadas por un padre acucioso, cuidadoso, se trataba de la relación de sus hijos, hecha por el escribano Don José Manuel Martinez Rodriguez, la cual copié por cuanto estaba investigando la vida del presbítero Manuel Maria Martinez, para un viejo amigo de mi familia el Profesor Leonidas Acuña Martinez, quien era uno de sus descendientes.

Estos datos se lo transmití a mi amigo el profesor, quién estaba escribiendo un libro sobre los descendientes del Padre Martinez. Años más tarde compartí estos apuntes con el Académico Alfredo Mestre Orozco a quién le entregué mucha información y las dos fotografias de los curas que hacen parte de la caratula de su libro"Los Hijos de los Curas".

Retomando el tema, en esa relación se anotaba: Que el escribano José Manuel Martinez Rodriguez, se había casado con Josefa Ignacia Rodriguez y de cuya unión tenía dos hijos: Manuel María Quintin de los Dolores Martinez Rodriguez, quién nació en Valle Dupar el dia 3 de abril a las 6 de la mañana de 1821.Padrinos:El cura rector Presbítero Juan Bautista Rodriguez y María Josefa Rodriguez.; Ana María de los Dolores Martinez Rodriguez, quién nació el 5 de noviembre de 1822 a las 4 de la tarde.Madrina Doña Maria Josefa Rodriguez,la bautizó el cura Juan Butista Rodriguez. En el documento se afirma que al quedar viudo,se casó nuevamente con Doña Maria Magdalena Bravo de cuya unión nacieron tres hijos: Josefa Ignacia de las Mercedes, la cual nació el 24 de septiembre de 1836 a las 9 a.m. día sábado;  Padrinos:Cura vicario Juan Bautista Rodriguez y la señora Maria Concepción Bravo;la bautizó el presbiterio Marcelino Arezo. Barbara de Jesús, nació el 29 de marzo de 1834, Sabado Santo cuando cantaban Gloria. Padrinos: Cura Juan Bautista Rodriguez y Maria Vicenta Bravo; La bautizó el señor presbítero Valentín Mestre y Eugenio quién nació el 15 de noviembre de 1830 a las once de la noche. Lo bautizó el cura Valentín Mestre; padrinos: El Presbítero Juan bautista Rodriguez y Maria Josefa Bravo. 

Años más tarde ya fallecido Don Juan R Gutierrez ( 28 de diciembre de 1977), quién era nieto de Josefa Ignacia Martinez Bravo, hermana del sacerdote Martinez, le pregunté a su hijo Luis Gutierrez sobre el paradero de aquel documento y lo pude observar nuevamente.Disfruté otra vez esos archivos, eran como alimento para mí alma. Al morir Lucho Gutierrez, me contaron que la mayoría de los documentos, los quemaron en el patio de esa casa. Eso por supuesto me dio mucha tristeza. Las gentes de ahora no valoran el pasado y tampoco les interesa saber sobre sus ancestros.

Historia de la Fotografía del presbítero Manuel Maria Martinez Rodriguez.- Es un daguerrotipo en buen estado, forrado en un buen cuero, que tenía en su poder Don Juan R. Gutierrez, y su señora Doña Gala MestreVillazón, se lo entregó a Doña Juana Carmela Martinez Villazón de Céspedes, la señora madre del ilustre abogado Doctor Carlos Céspedes Martinez; Doña Carmela a su vez, se lo entregó al Dr. Anibal Martinez Zuleta, descendiente directo del sacerdote, pues es su tataranieto, quién lo tiene en su poder.Las copias de dicha fotografía, las he hecho circular, por la recuperación de la memoria fotográfica, de los Personajes de la Ciudad de Los Reyes Valle Dupar.

César Emilio Sánchez Vásquez
Miembro de la Academia de Historia del Cesar.


Esta biografía hace parte de los Personajes de la ciudad de los Reyes Valle Dupar, publicación de la Academia de Historia del Cesar, recuperando la memoria histórica.

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miércoles, 14 de agosto de 2013

JOSÉ FRANCISCO SOCARRAS COLINA - Viento del trópico-Biografía

José Francisco Socarras Colina  
(1907 - 1995)

Médico, psiquiatra, psicoanalista, poeta, escritor, educador, académico, político, profesor de psicología, psiquiatría, psicoanálisis, maestro, era "Viento de Trópico". Él era trópico, lluvia, explosión, conflagración, enredo, violencia, calma.

Nació en Valledupar el 5 de Noviembre de 1907 y murió en un accidente trágico el 23 de marzo de 1995. Nunca dejo rastrear el pensamiento de diferentes autores para encontrar el conocimiento científico relacionarlo con lo genético, comprender los fenómenos psicosociales, utilizó la introspección,la experimentación, la dialéctica, buscando superar las filosofías antitéticas y las dogmáticas, buscando una síntesis entre dos posiciones contrarias.

Escribió mucho y sobre muchas cosas, había una necesidad en él de hilar, hacer una trama entre la educación, la salud física y mental, la política, la sociedad, la seguridad en Colombia, de interpretar la sociedad.

Palabras Clave: Historia de la Psiquiatría; José Francisco Socarrás.

RAÍCES:

José Francisco Socarrás Colina, médico, psiquiatra, psicoanalista, poeta, escritor, educador, académico, político, profesor, maestro, era viento de trópico. Él era trópico, lluvia, explosión, conflagración, enredo, violencia, calma. Viento de Trópico como su libro que da "fe de una espléndida pasión de rebeldía y de justicia" [1].

Nació en Valledupar el 5 de Noviembre de 1907 y murió en un accidente trágico el 23 de marzo de 1995. El amor por su profesión y su nacionalidad lo hacían sentir orgulloso de ser colombiano, y de Valledupar. Tres días antes de morir había manifestado su deseo de volver a su tierra natal. En la mente se vuelve al lugar de donde se parte. Diferentes líneas llevan a un momento de la vida, a un azar entre todas las posibilidades, a la muerte. A Valledupar fueron a reposar sus restos.

Vino a morir el 23 de marzo de 1995, atropellado por una motocicleta, frente a su casa, le robaron el maletín; lo llevaba en el brazo y contenía un trabajo sobre Pasteur que iba a llevar a la Academia Nacional de Medicina. Como todo escritor, escribía varias cosas al tiempo, tenía en preparación varios libros para publicar: La Enseñanza del castellano en Colombia, Hernando y Alfredo de Bengoechea, Eduardo Santos, Los bandoleros no llegaron, La criminalidad en Colombia, Historia de Valledupar y Traducciones poéticas de Jacques Prévert, libro cuyo lanzamiento prepara la esposa para este año.


Hijo de general, nieto de coronel, ambos lucharon en la guerra de los mil días, guerra civil de principios del siglo pasado. Su abuelo fue el Coronel José Francisco Socarrás, también escritor, historiador, un caballero que no atacaba sino de frente, jamás emboscándose y fue muerto por sus compatriotas liberales a quienes herido les dijo "antes de dejarme herido, mátenme" y quien victorioso sobre el enemigo dejó redactado un tratado de paz que los dejaba libres. Su padre fue el General Sabas Socarrás, su madre, Crisanta Colina. Así como el profesor Socarrás, era hijo natural de Crisanta, ésta fue hija natural de Trinidad Colina de Payares y de Tomás Pavajeau, hijo natural de Juan Bautista Pavajeau, amigo del General Bolivar [2].



En el Tiempo escribe el doctor Socarrás: "El hijo natural no tiene porque acomplejarse, ya que has manifestado interés por mi biografía, si quieres empiezo por decirte que soy hijo natural, puede ser útil para muchos colombianos que tienen un sentimiento de inferioridad por ser hijos naturales, nunca me he sentido desgraciado por esto, debo agradecer a la sociedad de Valledupar que me hizo feliz la infancia, nunca fui discriminado por mi origen, la solución de los problemas no está tanto en las leyes que le reconozcan sus derechos patrimoniales sino en su familia y en el ambiente que le den amor al que tiene derecho desde la infancia, mi padre fue un gran padre y mi madre fue una gran madre, el general Sabas Socarrás, mi madre era Crisanta Colina, tuvieron un amor bastante estable y un par de hijos hombres" [3].

Su mamá Crisanta, y la hermana Concordia, tenían un almacén, que el padre de José Francisco surtía con mercancías que traía de Riohacha a Valledupar a lomo de mula. Valledupar era una ciudad muy aislada y el sitio más cercano era Riohacha. Recuerdos del papá como un hombre que tenía el don de adivinar qué personas eran confiables y quienes no, y que veía cuando venía a Valledupar a traer mercancías. Recuerdos de su madre como una mujer emprendedora, severa, muy trabajadora, religiosa, que lo obligaba a ir a misa. El Profesor Socarrás fue acólito. La mamá abría el almacén todo el día, desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, era una mujer que rezaba mucho, una persona que trabajaba permanente, levantándose temprano, acostándose tarde. Se empeño mucho en que su hijo estudiara, era estricta, le permitía que jugara de 5 a 6 de la tarde y lo sentaba después a hacer tareas. Su abuela se ocupaba de él. Tuvo un hermano Sabas Ramón que murió asesinado el 23 de marzo de 1945; 50 años más tarde el mismo día, el moriría [2].

De sus antecesores hay tendencias a la lectura, a recoger información y a los servicios a la comunidad. Se casó en un primer matrimonio con Clemencia Zuñiga Márquez (1935 -1946), las cosas no funcionaron bien por intereses diferentes, "no hicieron un buen matrimonio". Con su amiga Sofía Scholl tuvo un hijo, Alvaro. Se casó por segunda vez por lo civil el 3 de febrero de 1956, con Alice Castro en Ciudad de México. Alice refiere "fue un esposo maravilloso, no tengo una queja de Francisco, lo conocí posteriormente, era soltera, llevaba una vida en Valledupar bastante buena, la familia Castro era reconocida. Fue una semana Santa a pasar vacaciones con Lizarazo (el doctor Arturo Lizarazo) y Rosita (la esposa) y en un baile nos conocimos y nos gustamos; nos casamos sin dinero, con mucha oposición y mucha guerra de todo el mundo, por lo civil. Yo he sido muy independiente en mi forma de pensar, yo no tenía prejuicios, él me decía: Yo tengo un puesto ya conseguido para dirigir el hospital psiquiátrico de Marsella (Francia), lo único que tenemos es contestar sí o no, si mis amistades no te reciben bien inmediatamente nos vamos para Marsella. Pero vine aquí y me atendieron estupendamente", si no hubiera sido así otra sería la historia. Tuvieron dos hijas, Alicia casada con un americano, se educó en Suiza en hotelería y turismo, él dijo que si era lo que le gustaba, debía ir al mejor sitio; y Beatriz, "él quería que ella estudiara psicología, pero Beatriz era inquieta y se casó joven a escondidas".

FORMACIÓN

Buen estudiante. Realizó su primaria en Valledupar, luego viajó a Barranquilla a continuar sus estudios por dos años, finalmente llegó a Bogotá e ingresó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, cuna de ilustres pensadores, políticos, abogados, en donde terminó en 1923. En Bogotá, un amigo de su padre fue el acudiente, el doctor Jose Manuel Manjarrés, escritor de El Tiempo. La influencia en esa época era francesa y española, había inquietud e interés por la Revolución Rusa que acababa de pasar, ya era líder, y fue nombrado delegado de la Federación de Estudiantes ante los congresos estudiantiles [2,4].

El doctor Socarrás estudió Medicina en la Escuela de Medicina y Ciencias Naturales (Universidad Nacional), las prácticas las adelantó en el Hospital San Juan de Dios, donde por su desempeño fue nombrado jefe de trabajos prácticos en química y biología. Después de su tendencia e interés por las ciencias biológicas y el laboratorio, se interesó por lo psicológico. En 1927 es jefe de trabajos en la clínica psiquiátrica del doctor Maximiliano Rueda, una cátedra que movía resistencias en la Iglesia. Vendió su capa y compró las obras de Sigmund Freud traducidas al español por Ballesteros. La psiquiatría de la época era la inoculación del paludismo, el cardiazol, los enfermos bastantes deteriorados, los manicomios. El concepto del desarrollo psicológico de la sexualidad como factor que intervenía en la génesis de los trastornos mentales fue revolucionario. Ve por primera vez hacer psicoterapia a sus profesores (Maximiliano Rueda, Lopéz de Mesa): "Realmente se estaban horas con el paciente hablando con ellos". Esto lo seduce, sienta las bases de su práctica. Se graduó con la tesis "Psicoanálisis. Fundamentos". No se limitó a presentar teóricamente las ideas psicoanalíticas, fue un clínico consumado "marcado por el profesor José María Lombana Barreneche", quien lo había impresionado por la manera tan detallada de hacer los exámenes clínicos y la lógica analítica que aplicaba para el diagnostico de las enfermedades. Sustentó su trabajo en su análisis personal y en 10 historias clínicas de pacientes en quienes utilizó la hipnosis, las asociaciones libres, el interrogatorio a presión, el análisis de sueños [2,4,5].

Hace su rural en Simijaca en medio de la crisis de los años 30. Luego es elegido concejal en Ciénaga, tesorero departamental de la Gobernación de Santa Marta y médico del distrito en Santa Marta. Siguen entonces muchos cargos, uno de los cuales hay que destacar, el de la rectoría de la Escuela Normal Superior que creció gracias a su labor y a la llegada de eminentes profesores que huían de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Se integraron disciplinas científicas tecnológicas y fueron organizados planes docentes. Fue acusado por El Siglo de mezclar a Marx, Kant y Freud y de "educar sin Dios y corromper nuestra niñez y juventud, dándoles en forma cruda y descarnada una información freudiana sobre las operaciones más sagradas de la vida animal humana" [2,4].

La doctora Virginia Gutierrez de Pineda, citada por el doctor Sánchez Medina, refiriéndose a Socarrás, la mujer y la Escuela Normal Superior, refiere "nos enseño el uso de la libertad y a borrar el estigma de la mujer inferior, fue el libertador de la mujer, de la cultura". Después de escribir, en 1942, Laureano Gómez. Psicoanalisis de un resentido, una obra controvertida que fue atacada por el clero y el Diario El Siglo (hoy prohibido realizar "analisis silvestres" de personajes vivos), se siente en peligro y se auto - destierra gracias a una beca que le consiguió su amigo Paul Rivet. En París (1946 - 1950) hizo los estudios de neurología y psiquiatría con los doctores Henri Ey, Jean Delay, Paul Giraud, de neurología con el doctor Julián Ajuliaguerra ( Clinique des Aliénés - Asile de Sainte Anne), análisis personal con el doctor Paul Senac, supervisores con Sara Nacht y Pierre Bouvet en el Instituto Psicoanalítico de París. Asistió a los cursos de psiquiatría infantil con el doctor Serge Lebovici en el Hospital des Enfants Malades y de neurología del Hôpital de la Salpetriére, participó en la creación del Grupo de Psicodrama Psicoanalítico. A su regreso de Francia lo recibieron muy bien e inclusive en El Siglo le publicaron artículos [2,4].

CARGOS Y MEMBRESÍAS

Estudios y cargos desempeñados en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia 3, estudios de especialización en París 4, sociedades científicas a las que perteneció 7, membresías en la Academias 7, cargos docentes 14, cargos administrativos 17, asistencia a corporaciones científicas docentes y psiquiátricas 23 [5].

No es posible separar las diferentes actividades y facetas, tenía ideas, era un filósofo, era un estudioso que leía, un gran lector, un educador que enseñaba, era hijo de un general que trataba de imponerse. Se interesaba por conocer de todo y se entusiasmaba fervorosamente con una teoría pero era tan inquieto que se disociaba por allí por allá, quería saber de muchas cosas pero no se dedicó a fondo en una.

Cargos administrativos: Director de Educación Pública del Departamento del Magdalena (1935), Rector de la Escuela Normal Superior (hoy Universidad Pedagógica Nacional) (1938 - 1945), Miembro del Consejo Directivo de la Universidad Nacional (1942), Miembro del Consejo Nacional de Estadística (1944), Representante al Consejo Nacional (1945 - 1946), Presidente de la Federación de Trabajadores de la Educación (1944 - 1945), Cofundador del Instituto Colombiano del Sistema Nervioso en 1953, Director del Gimnasio los Rosales del Instituto Colombiano del Sistema Nervioso (1960 - 1962), Miembro del Consejo Directivo de la Universidad Libre (1963), Asesor del Grupo Salud Mental del Ministerio de Educación Nacional (1973 - 1974), Miembro del Consejo Nacional de Salud Mental (1975), Miembro del Consejo Asesor de Salud Mental del Instituto de Seguros Sociales (1976), Presidente del Tribunal de Ética Médica de Cundinamarca (1982 - 1987) [6].

DOCENCIA Y MEMBRESIAS

Su carrera docente se inició en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia. En 1927, fue preparador por concurso del laboratorio de química biológica de esta Institución, al año siguiente fue jefe de trabajos prácticos, en 1929 interno por concurso de la clínica de neurología y psiquiatría, en 1938 profesor de ciencias sociales del curso preparatorio, un año después fue nombrado profesor agregado de la clínica semiológica; de 1939 a 1945 fue profesor titular por concurso de las cátedras de antropología y psicología de la facultad de derecho [2].

Fue profesor de filosofía y fisiología del colegio de bachillerato de la Universidad Libre (1927 - 1929), profesor de biología del Colegio Celedón en Santa Marta (1934 - 1935), profesor de psicología en la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia (1929 - 1930, 1938 - 1945) y en la Universidad Libre (1929 - 1930, 1954 - 1957), profesor de psicología de la Escuela Normal Superior (1936 - 1945), profesor de antropología del Instituto Etnológico Nacional (1941 - 1943), profesor del Instituto Psicoanalítico de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis (1951 - 1968), profesor en los curso sobre Dinámicas de Grupo de Incolda (1970 - 1976), profesor invitado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (1968 - 1976), profesor invitado en la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana (1975 - 1976), profesor invitado a cursos sobre Psicoanálisis en la Universidad del Norte, Barranquilla (1977 - 1982), profesor de psicoterapia de grupo en la facultad de Psicología de la Universidad Javeriana (1981 - 1982) [2,6].

Fue cofundador del Instituto Etnológico Nacional (19419, miembro de la Sociedad Colombiana de Psicopatología, Neurología y Medicina legal de Colombia, miembro de la sociedad L'Evolution Psychiatrique de París, fundador del Grupo de Estudios psicoanalíticos de Colombia (1953 - 1961), miembro de número de la Academia Nacional de Medicina (1978), Miembro de la Academia de Historia del Magdalena (1980), miembro de numero de la Academia Colombiana de la Lengua (1984), miembro fundador de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina (1981), miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia (1989) [2,6].

La trayectoria del profesor Socarrás abarca un inmenso campo de las ciencias médicas y sociales desde la psicología, psicopatología, antropología, el psicoanálisis, hasta llegar a la biología fisiología, neurología, psiquiatría y semiología ciencias enriquecidas por él mismo en sus estudios sobre pedagogía, etiología, filosofía e historia. Es un hombre versátil con una vasta cultura y capacidades de liderazgo, un excelente expositor que atrae al auditorio con su magnetismo. Es un estudioso de las ciencias pedagógicas, de su historia, de sus normas, de sus planes de estudio y de la legislación con respecto a la salud y a la educación.

Debía ser centralista (etimologicamente Socarrás significa "cabeza de la plaza principal"), quería tener el mando y no lo pudo alcanzar o mantener. Cuando lo tuvo fracasó, era un líder que no arrastró realmente a las grandes masas, se le caía su sistema porque buscaba concentrar la organización y administración en un poder central al cual no llegaba. Colombia nunca había tenido un imperio central, nosotros descendíamos del imperio de Carlos V, pero como los nativos nunca lo tuvieron, existían cacicazgos, regionalismo, se intercambiaba y se peleaba. Las tribus peleaban entre sí, han pasado 500 años y seguimos en lo mismo.

SU TEMPLE

Hay que diferenciarlo como médico, psiquiatra, psicoanalista, humanista, escritor, científico historiador, educador, esposo, padre y en sus etapas de formación, de académico y maestro. Como académico recogió honores, atrajo la atención de los investigadores y de ilustres pensadores, recogió datos históricos y los difundió. La herencia, enseñanzas de su casa, el estudio, los condiscípulos ilustres, los libros que leyó, todo lleva al camino de la maestría. Perteneció a una generación que quería cambios. Bogotá era un ambiente de tertulias conservadoras, liberales, comunistas. Era inquieto, quería educar y enseñarle al colombiano a caminar, comer, vestirse, hablar, quería soluciones reales, rápidas.

Guillermo Sánchez Medina lo describe como "... un hombre siempre erguido, de un caminar ágil y tenaz, con una fascie placida y penetrante mirada, que no se doblegaba porque podría oscilar de un juego de niño tierno o adolescente inquieto al filósofo maduro. Su mirada era en general profunda, alerta, penetrante, fija, agresiva, sagaz, como la de un águila con su presa y con el conocimiento, en especial, así era su mirar con el ojo izquierdo; en cambio, con el derecho se notaba todo un juego de recuerdos con cierta picardía e inquisición; sus labios delgados reflejaban la parquedad, la tenacidad y disciplina en la demostración de sus emociones, no así de su lenguaje trascendente, enfático y seguro; con palabras medidas, exactas, tajantes sin duda que dejaba al otro en silencio, demostrando cuál era su camino, hablaba el francés, leía el italiano y portugués; su piel y nariz eran amalgamas de diferentes etnias; sus orejas estaban pegadas pero siempre dispuesto a escuchar, su pensamiento agudo, y sus manos cálidas las daba en forma cariñosa, así como era su amistad" [2].

El doctor Carlos Plata refiere: "Socarrás no era rencoroso, se ponía bravo, era muy capaz; tenía la aptitud de reunir gente que tuviera ideas creativas y apoyar esas ideas y sacarlas adelante; ...como amigo era excelente...como psicoanalista, hacía un buen análisis, pero no era su campo, no me imagino a Socarrás sentado, era como tenerlo amarrado". Se molestaba cuando le ofrecían cargos políticos directivos, el no era el político diplomático, sino el ideólogo y acostumbraba a ser directo y franco [2].

El doctor Rosselli recuerda que con el paso de los años cambio mucho, dejó de ser tan susceptible, ya era un maestro.

Su esposa refiere: "Salía de su psicoanálisis a jugar con sus hijas chicas, como un niño, coleccionaba música clásica toda la vida, aquí no se podía oír música popular, el vallenato no era cultura para sus hijas. Le encantaba la lotería, es de la familia. Le fascinaban los libros, tenía una colección como de 10000 ejemplares, la de psicología se la di a la Luis Ángel Arango, la otra la mandé a Valledupar, la vendí, era amigo de todos los libreros de Bogotá, en el piso de arriba de una cuadra, no cabían más, en toda parte había libros, tampoco me gustaba que comprara tantos, me le ponía un poquito brava. ¿Sabe que hacía? Traía los paquetes de libros y los dejaba en el hall los sábados, escondidos, como un niño chiquito y cuando se veía que yo ya no estaba, corría y los metía en un cuarto". Los hermanos lo querían mucho"lo mejor que tenía la familia era Francisco". Lo describe como cariñoso, comunicativo, muy buen conversador. Continua la esposa. "Él quería mucho el psicoanálisis tuvo varias veces ofertas del gobierno, de ministerios y jamás aceptó ninguno, porque "tenía compromisos con la gente que estaba formando en psicoanálisis. Se lo dijo a Carlos Lleras Restrepo en una ocasión cuando mandó el carro de la presidencia para que fuera y ofrecerle el ministerio de Educación. Dijo no Carlos, yo te agradezco mucho pero yo tengo un compromiso con mis alumnos". Tampoco aceptó la oferta de la Gobernación del Cesar, ni de Misael Pastrana para Rector de la Nacional, ni la de Belisario Betancur como Embajador en la UNESCO. Tuvo lazos de amistad con diferentes personalidades de la política nacional, Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen, entre otros.

En el recuerdo de sus discípulos y amigos está el que intervenía con frecuencia en las reuniones científicas con el tono de un profesor dictando cátedra. Desde 1939, refiere el doctor Roberto de Zubiría, "se le notaba la actitud profesoral que lo distinguiría toda la vida, esa fue su característica esencial, su capacidad docente que lo convertiría en un autentico profesor". Algunos lo sentían rígido, arrogante, prepotente, estricto. Sin embargo con buen sentido de ecuanimidad y justicia pedía excusas a quien se hubiera sentido maltratado por él, podía pelear y volver a rescatar la amistad. Poseía la mayor bondad y el mayor sentido civilista. Su mayor ambición fue la de luchar contra la violencia: para ello promovió estudios psicológicos y sociológicos para lograr entender sus orígenes y así poder combatirla [5].

Era controvertido, porque era duro y medio arrogante, hablaba a lo costeño, porque como una figura. Eso no es lo que gustaba de Socarrás, la gente se sentía como ante un padre castrador. Era de pasiones, objeto de odios y pasiones. Como persona era muy buena, un caballero, pero tenía una franqueza que rayaba en la agresión o impulsividad. Era combativo y combatiente, intolerante con la mentira, luchador por la verdad, contra la sumisión y el maltrato al débil.

PUBLICACIONES Y CONDECORACIONES

Publicaciones de estudios pedagógicos y otros 6, publicaciones de estudios sobre alimentación y enfermedades por carencia 12, publicaciones de estudios sobre antropología, psicología y psiquiatría 10. Trabajos de ingreso y ascenso a las academias: Academia Colombiana de Historia 4, Academia Colombiana de la Lengua 8, Academia Nacional de Medicina 12, Academia Colombiana de Educación 1, Sociedad Colombiana de Psicoanálisis 1. Trabajos presentados en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario 3, obras publicadas 10, en preparación 7.

Recibió 6 condecoraciones: medalla "Camilo Torres", Presidencia de la República, (1976); medalla al mérito "María Concepción Loperena de Fernández De Castro", Alcaldía de Valledupar (1984); Gran Cruz. Placa de Oro. Congreso de la República (1986); medalla cívica del mérito asistencial "Jorge Bejarano", Presidencia de la República (1986); condecoración oficial "Simón Bolívar. Ministerio de Educación Nacional (1988); gran medalla "Agustín Nieto Caballero". Presidencia de la República, Gimnasio Moderno (1989) [6].

No dejaba de rastrear el pensamiento de diferentes autores para encontrar el conocimiento científico, relacionarlo con lo genético, comprender los fenómenos psico-sociales,utilizaba la introspección, la experimentación, la dialéctica superando las filosofías antitéticas y las dogmáticas, en una síntesis entre dos posiciones contrarias. Escribió mucho sobre muchas cosas:

Alimentación de la clase obrera en Bogotá, Alimentación de los campesinos de Moniquirá, Alimentación de la clase media en Bogotá, la alimentación en Colombia, Productos alimenticios derivados de la soya, La quinua un grano olvidado, Necesidades alimenticias del pueblo colombiano, Las diferencias individuales en psicología, Le transfert en psychoterapie collective, Schizophrenie pseudo.-nevrotique et schizophrenie pseudo-caracterielle, Marihuana, Elementos estructurales de la violencia, Psicoanálisis. Fundamentos, Padilla: Héroe y mártir de la patria, Juan Bautista Pavajeau, el amigo del Libertador, Enseñanza del español en Colombia, La personalidad de José Asunción Silva, Criminalidad en Colombia a la luz del psicoanálisis, El general Santander y la instrucción pública, Libros: Laureano Gómez. Psicoanálisis de un resentido, Viento de trópico. Cuentos, La crisis de valores en Colombia, Facultades de educación y Escuela Normal Superior [2]. 

Su mente era inquieta y tenía esa capacidad de analizar las personalidades, una cosmovisión muy grande que abarcaba mucho de las personas de la historia. Había una necesidad en Socarrás, de hilar, hacer una trama entre la educación, la salud física y mental, la política, la sociedad, la seguridad en Colombia, interpretar a la sociedad. [7,8].

Se educó en el Rosario, donde surgieron grandes pensadores, lingüistas. Estaba en un medio muy culto y con intereses políticos, herencia de todo un pensamiento que en ese entonces emergió. En el año 91 solicitó pertenecer a la Constituyente, fue con su diploma enmarcado al lugar de inscripción, no clasificó. Hoy en día Socarras no nacería, quedará desfasado en el tiempo.

EL PSIQUIATRA, EL PSICOANALISTA. HISTORIA Y ANÉCDOTAS.

En 1960 el doctor Socarrás, refiere en una entrevista sobre su generación: "nos declaramos insurgentes contra lo que dominaba en el país: contra el feudalismo, contra la rutina en la Universidad. Y no sólo por el gusto de protestar característico en la juventud, sino por el deseo de renovar, de traer lo nuevo. Nuestra generación trajo un mundo de cosas nuevas en varios aspectos. Trajimos la renovación de las ideas tanto a la derecha como a la izquierda. Naturalmente no era una revolución violenta, era una revolución humanística, una lucha contra lo ancestral que resultaba inefectivo e inoperante" [5].

Fue psiquiatra y debió aplicar electrochoques e insulina y psicofármacos, un clásico de los años 50, pero con tendencias psicodinámicas, a la psicoterapia, a hablar. En la Escuela Normal Superior, en 1939 creó un Laboratorio de Psicología, núcleo de la actual Facultad de Psicopedagogía. En 1950 con los doctores Arturo Lizarazo, Alfonso Martínez, Carlos Plata, Carlos Castaño y Juan Castaño, fundó en Bogotá, el Gimnasio Rosales Instituto Psicopedagógico para niños difíciles y anormales, que fue el núcleo posterior para el Instituto Colombiano del Sistema Nervioso. Fue iniciador en Colombia de los métodos de psicoterapia de grupo y del psicodrama que había aprendido en París, y que inició en Bogotá con pacientes de la Clínica Montserrat. En 1960 fundó una Sociedad Colombiana de Psicoterapia, agrupación que duró poco tiempo. En 1960 con un grupo de psicoanálisis realizó en el Museo Nacional una serie de conferencias con el título general "Radiografía del odio en Colombia", enfocando el problema de la violencia. En 1968 con el doctor Hernán Vergara, personal científico de la Clínica Santo Tomás y varios psicoanalistas formó el grupo psiquiatría y Sociedad con planes asistenciales, docentes e investigativos en el campo de la psiquiatría social. Fue profesor en sus cátedras de psicología, en sus conferencias de psiquiatría, en sus seminarios de psicoanálisis [4].

El Profesor Rosselli recuerda la "primera clase" que tuvo del doctor Socarrás. "El primer recuerdo que tengo de Socarrás fue cuando salió de la Escuela Normal, en donde fue rector durante unos 10 años, tenía fama de ser de extrema izquierda y que por eso lo había puesto en ese cargo, López Pumarejo, salió al parecer también por razones políticas, por izquierdizar este país. Edmundo Rico que era profesor de psiquiatría de la Universidad Nacional, y amigo de Socarrás lo invitó a integrarse a su cátedra, en quinto año se daba una clase teórica que se dictaba en el Asilo de Locas en la Calle 5 con Carrera 12, en un saloncito estrecho en donde cabían 30 a 40 estudiantes, hacia 1945, allí daba sus clase Luis Jaime Sánchez, quien lo invitó, le hizo grandes elogios y lo describió como un hombre admirable. El se presentó, dijo que estaba dispuesto a compartir con nosotros, sus conocimientos y lo que quisiéramos en relación con la mente humana, la salud mental y la psiquiatría. Abrió una sesión de preguntas y un compañero nuestro que era como fregón Daniel Terreros, preguntó: ¿doctor Socarrás en su concepto los delirios o éxtasis que tenía Santa Teresa de Jesús, era cuestión verdaderamente mística o era algo mental que ella sufría?", Quien dijo miedo, Socarrás se puso furioso: ya sabía yo que aquí me iban a tender trampas, eso es una trampa de los conservadores y el clero para quedar mal". Se salió de clase pero se lea llevaba bien con Edmundo Rico y Luis Jaime Sánchez; volvió a dar clase más adelante.

Miembro fundador del Instituto Colombiano del Sistema Nervioso, fue director de la Clínica Montserrat; junto con Alfonso Martínez Rueda mejoró mucho los servicios de enfermería, contrató las primeras enfermeras graduadas, enfermeras psiquiátricas y auxiliares formadas. Había gente pudiente y de alta clase social que no tenía donde hospitalizarse cuando sufría una crisis mental. Al doctor Pierre Simonart, sacerdote y psiquiatra belga que hablaba español, y vivía en un Instituto del Hospital de Pensilvania comenzaron a llegarle pacientes colombianos que se trataban en Filadelfia. A Simonart lo invitaron a visitar Bogotá, mencionó como se podía hacer un Instituto en Bogotá. Se creo el Instituto Colombiano del Sistema Nervioso, el 29 de noviembre de 1951, los iniciadores fueron los doctores José Francisco Socarrás, Alfonso Martínez Rueda, Carlos Castaño Castillo y Carlos Plata Mújica.

Del Instituto Colombiano del Sistema Nervioso se retiró porque entró en una polémica con Luis Jaime Sánchez por Las Llaves Falsas. Diario de un Toxicómano, novela escrita por José Vélez Sáenz un escritor que había estado en tratamiento en la Clínica Santo Tomás, por adicción a las drogas (esas son las llaves falsas) y que en esa clínica había encontrado las llaves verdaderas (la religión). Relata su habituación a la marihuana, su depresión, su internamiento, sus tratamientos con electrochoques e insulina y su mejoría. Socarrás escribió un artículo comentando el libro y habló sobre los electrochoques: "pone al desnudo los procedimientos desuetos de una psiquiatría que aún se resiente del ningún respeto por la persona humana...su testimonio es una queja, no manifiesta contra terapéuticas como los electrochoques y los comas insulínicos que se prestan a las mil maravillas para dejar el pobre loco sumido en su drama y para tranquilizar la conciencia de quienes lo cuidad". La Sociedad de Psicopatología, Neurología y Medicina Legal protestó enérgicamente, Socarrás se defendió en otro artículo que decía que esos electrochoques ya no se justificaban, que ahora se trataba eso con lo que se llamaba psicoterapia; entonces Luis Jaime Sánchez se vino lanza en ristre, "en la Clínica Montserrat ponen 10 electrochoques ". Renunció y quedó por fuera 10 o 12 años hasta que volvió a ingresar. Otra polémica surgió cuando Socarrás defendió la lobulotomía como método capaz de producir curaciones "sociales".

Después de su formación psicoanalítica en París regresó a Colombia y con el Doctor Arturo Lizarazo Bohórquez, formado en Chile bajo la guía de Allende Navarro y el doctor Hernán Quijada que venía de México conformó el Grupo Psicoanálitico, el 6 de mayo de 1956, día del centenario del natalicio de Sigmund Freud. Son los pioneros y fundadores del movimiento psicoanalítico en Colombia [2,4].

Desde cuando Philippe Pinel ordenó que fueran quitadas las cadenas de los enfermos psiquiátricos del asilo de Bicêtre en 1793 y Jean Esquirol, sobresaliente reformador de hospitales, no tenía lugar una revolución en psiquiatría como la que introdujo el psicoanálisis, el cual trajo una renovación intelectual histórica en la visión del ser humano. El considerar las fuerzas inconscientes como causas de enfermedad mental y emocional, el desarrollar un método terapéutico y de investigación que tuviera en cuenta los principios de placer y de realidad, los mecanismos de represión y de defensa, la resistencia y la contratransferencia, enriqueció, dinamizó la psiquiatría. 

Los seminarios los dictaba en su casa, calle 35 entre carreras 17 y 18, una construcción muy elegante del barrio Teusaquillo, que tenía una sala muy grande y allí se reunían los candidatos, él se hacía en un rincón, se sentaba en una silla con brazos y se colocaba una manta sobre las piernas para que no le diera frío. Asistían Alvaro Villar, Julián Córdoba, Guillermo Ballesteros, entre otros. Era amable pero distante. Socarrás se desviaba siempre del seminario para comentar de política internacional, sociología, de medicina de derecho, hablaba de otras cosas distintas a lo que era el psicoanálisis. Julián Córdoba (candidato) lo comentaba con Lizarazo. En una reunión de las directivas de la Asociación Psicoanalítica, en la cuales estaban presentes Arturo Lizarazo, Carlos Plata, Tufik Meluk, tal vez Mauro Torres, el doctor Lizarazo le dijo "usted no está enseñando psicoanálisis, me han dicho los muchachos que usted les enseña política y no sé que otras cosas", Socarrás se puso furioso, dijo "eso es un sofisma", y después de una confrontación se acabó la reunión, todos trataron de poner paz, hubo una crisis muy sería que dividió a la Asociación Psicoanalítica. Su temperamento lo llevó a una situación conflictiva que terminó en el retiro del doctor Lizarazo rodeado de un grupo de colegas y estudiantes de la sociedad que formaron en 1956. Años después volvieron a ser íntimos amigos. El doctor Socarrás era también muy amigo del doctor Edmundo Rico, quién le daba muchos consejos, limaba las asperezas, y del doctor Alfonso Martínez Rueda, hijo del doctor Pompilio Martínez, y que representaba clase social, e influencia en la sociedad bogotana, a quien apreciaba y respetaba mucho.

Al final del siglo XIX y principios del XX, los países latinoamericanos recibieron gran influencia Europea. Con el psicoanálisis era ir más allá de la razón, en el campo de la irracionalidad, lo absurdo, llegar al inconsciente para conocerlo, comprenderlo y así poderlo manejar. No fue sencillo el inicio y hubo polémicas fuertes, como la que giró en torno a la condena papal al psicoanálisis pansexualista, que centralizaba la vida psíquica en torno a la vida sexual (Freud), en las cuales terciaron los doctores Hernán Vergara y Luis Jaime Sánchez. Y por otro lado los doctores José Francisco Socarrás, Alfonso Martínez y Arturo Lizarazo. Así lo plantea en Sobre el psicoanálisis: "La aclimatación del psicoanálisis en Colombia fue empresa de romanos, como ocurre con cualquier novedad en nuestra querida y rutinaria patria. La psiquiatría tradicional puso el grito en el cielo, en tanto más estruendo cuanto que nuestro principal opositor era nada menos que el doctor Edmundo Rico. Nuestros adversarios no escatimaban medio alguno para estigmatizarnos, así fueran la prensa, radio, los discursos. Para colmo de nuestra desventura, el Papa Pío XII se pronunció en contra de las teorías de Freud. A Lizarazo y a mí nos queda la satisfacción de haber sido pioneros y ello a costa de no pocos sacrificios" [2].

DIARIO EL TIEMPO (3)

La historia la hacen los hombres, los hechos se entrelazan con el tiempo. Su columna de opinión por la Salud Mental en el Diario El Tiempo que mantuvo de 1976 a 1995 permite recorre la historia de Colombia y la del doctor Socarrás. Plantea muy claramente las diferencias individuales en psicología así como la crisis de valores en Colombia, teñidos por una serie de factores antropológicos, raciales, sociales, económicos Los miércoles su columna cumple una labor de divulgación de temas médicos, históricos y antropológicos, con repercusiones sociales. 

Habla del manejo de las empresas licoreras y se refiere al "Estado cantinero que nutre sus arcas en un vicio que ha llevado al pueblo a los niveles más bajos y deplorable de la miseria". En cartas desde el Cesar (1969), describe la situación de un 40% de los habitantes con problemas mentales, compara las situaciones con el Neuropsiquiatrico y Sibaté, habla de la falta de calor hogareño, de los pacientes que viven de la limosna, las recogidas de los alcaldes: "un día el alcalde de turno hace recogida, alquila un camión, busca al subalterno mas desalmado, y le entrega el cargamento humano que transportador deposita en sigilo y de madrugada en las goteras de la ciudad, algo distantes". Colombianos en plena emergencia neurótica (1972) habla de las tensiones del ejecutivo, los factores ligados a cambios en el estilo de vid, en un medio como el nuestro. Otro artículo habla de los consultorios médicos y de los impuestos. Hace alusión al sexo, al dominio de los hombres y las mujeres, al divorcio y la virginidad, a las mujeres y el destape. "Si la agresividad manifiesta femenina tiene un contenido sexual, con el destape se trata de algo así como un desafío provocativo". Menciona como sólo "sobreviven" uno de cada cuatro matrimonios católicos.

Discurre sobre la manera como hay que educar, de la soledad, del abandono del individuo, de la no solidaridad humana, del abandono del individuo, de la muchedumbre, del anonimazgo, la mutilación de la personalidad. Diserta sobre el derecho a morir en calma, la prostitución violencia, el honor de los colombianos, es acusado de presentar a la costa como un lugar propicio para el contrabando, la hechicería, la prostitución.

Denuncia el desierto en la organización en los servicios de Salud Mental,la falta de presupuesto, el consumo excesivo de alcohol las bibliotecas y los impuestos,sociedades que enferman y sociedades enfermas, alimentación y hambre,las facultades de medicina, muchas escuelas y jóvenes que tienen dificultades para encontrar trabajo.

Recopila temas sobre la medicina popular,temas de psiquiatría infantil,las fármacos-dependencias, el maestro de escuela,los judíos,la personalidad del presidente Nixón,la herencia caribe y los atropellos de los españoles,que llevaron la población indígenas en Santo Domingo de 600.000 en 1492 a 60.000 en 1508 luego de 460.000 asesinatos y muchos suicidios.

Hace un llamamiento a la paz, escribe entre 1982-1994 sobre Antioquia y las guerrillas colombianas:" que están logrando las guerrillas colombianas en Colombia,la polarización cada vez más acentuada de nuestras clases sociales, los últimos acontecimientos muestran que la burguesía apoyará el ejercito para que aplaste los guerrilleros cualquiera que sean los métodos de lucha que empleen,a su turno los militares retirados y en servicio activo han formado un bloque compacto, están heridos en lo hondo por los muertos que han puesto en el combate,emboscadas y llegan a un clima de exaltación que cada día cobra mayor animo.La guerrilla emplea para financiarse iguales sistemas que los criminales comunes lo que les hace perder crédito en amplios sectores de las clases media y obrera" (3).

APÉNDICE

A Alicia Castro la amaba sobremanera,era su centro de atención,la mantenía alejada de todos los problemas y conflictos que a él se le

presentaban y que no llevaba a casa.Cerrando esta biografía, la faceta romántica de José Francisco quién escribió una carta de declaración a Alice,su segunda esposa,en junio de 1954:

"Adorada Alice:

Habría hecho muchas cosas para complacerla guardando silencio, pero el amor es más fuerte que las promesas por sinceras que éstas sean. Mil perdones por no cumplir sus deseos de callarme. Usted será indulgente y comprenderá que amar a alguien ardientemente y no poder expresárselo es suplicio difícil de resistir en paz y tranquilidad. Pensar en usted a todas horas, tenerla dentro de mí como en un santuario dejarme llevar por ilusiones que me son tanto más caras cuanto más remota su realización, y no poder decirle nada de todo esto es algo que está más allá de mis posibilidades.

No me escapan los obstáculos que se interponen entre los dos, me doy cabal cuenta que estoy soñando un imposible, pero al menos déjame soñar y hablarle de mis sueños. Sólo la certidumbre de que hacerlo le acarrearía dificultades y molestias, me obligaría a callar ante usted. Confió que ello no sucederá y que podré seguir escribiéndole, lo que me ayudaría a sobrellevar el peso de tantas esperanzas cuya realización es casi imposible.

Le estoy escribiendo en el mismo sitio donde hablamos la última vez, y la estoy viendo con todos los atributos y cualidades que me son tan adorables. ¿Cree usted que he olvidado sus ojos cuando me miraron por última vez al despedirnos? La llevo en mi espíritu con los más mínimos detalles, y espero que nada podrá arrancármela de ahí, adentro de lo íntimo de mi ser, donde la he colocado para contemplarla a mi antojo.

Hacia mucho tiempo que no soñaba, que me había dejado llevar por la vida, un poco al azar y un poco a la aventura; que casi no había vuelto a pensar en mí mismo y me había entregado de lleno a pensar en los demás; seguramente que trataba de ocultarme la tremenda soledad espiritual en la que he vivido los últimos años. Llegó usted, y la luz se hizo como cuenta la Biblia que sucedió al mandato de Dios. Se hizo dentro de mí, se hizo en mi vida, porque ahora puedo al menos soñar con usted.

Tengo la impresión de que desde hacía mucho tiempo esperaba algo cuya tardanza me punzaba con un dolor sordo, y que ese algo ha llegado. No se imagina cuán sordo, y que ese algo ha llegado. No se imagina cuán doloroso es haber vivido tantos años sólo conmigo mismo pensando únicamente en función de cumplimiento del deber, de responsabilidad, de salvar a otros cuando yo mismo estaba urgido y estoy urgido de alguien que me salve a mí.

Yo espero que al menos podré escribirle. El solo hecho de enviarle estas líneas me llena de una alegría que no sentía en muchos años. Reciba, Alice, un cordial saludo de su amigo afectísimo" [2].

AGRADECIMIENTOS

Al doctor Guillermo Sánchez Medina, biógrafo del doctor Socarras, quien me recibió varias veces, me abrió puertas y me permitió oír su voz. Al profesor Humberto Rosselli Quijano y sus anécdotas historicas. Y a su esposa, doña Alice Castro quien lo mantiene vivo en su hogar.

REFERENCIAS

1. Socarrás José Francisco. Viento de Trópico. Cuentos. Bogotá: Editorial Antares Ltda; 1961.

2. Sánchez Medina Guillermo. José Francisco Socarrás. Biografía, Recuerdos y Recuentos. Tunja: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia; 1996.

3. Socarrás José Francisco. Por la Salug Mental. Columna en El Tiempo. 1976 - 1995.

4. Rosselli Quijano Humberto. Historia de la Psiquiatría en Colombia. Tomos I y II. Bogotá: Editorial Horizontes; 1968.

5. De Zubiría Roberto. El Profesor Socarrás que Yo Conocí. En: Sánchez Medina Guillermo. Psicoanálisis. Ayer, Hoy, Mañana. Historia del Psicoanálisis. Bogotá: Industrias Gráficas Gaviota; 1990.

6. Sánchez Medina Guillermo. Psicoanálsis. Ayer, Hoy, Mañana. Historia del Psicoanálisis. Bogotá: Industrias Gráficas Gaviota; 1990.

7. Socarrás José Francisco. Criminalidad en Colombia a la luz del psicoanálisis. Revista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis 1989; 14 (3): 28-40.

8. Socarrás José Francisco. José Asunción Silva y el psicoanálisis. Revista de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis 1988. 13 (2): 38 - 48.

Tomado del articulo original Viento del Trópico por Henry García Moncaleano, médico, psiquiatra, psicoanalista y docente universitario. Miembro del Comité Editorial de la Revista Colombiana de Psiquiatría, publicado en Revista Colombiana de Psiquiatría.rev.colomb.psiquiatr.vol.30 no.2 Bogotá Apr./June 2001.

Imágenes que ilustran la vida de este eminente médico:

El doctor José Franciso Socarrás Colina con una compañera psicoánalista francesa,en París en 1948.
José Francisco Socarrás y su esposa Alicia Castro de Socarrás. 


Eufemia y Sara Socarrás Sánchez,hermanas del Doctor José Francisco Socarrás 


Fotografía tomada en el consultorio de siquiatría del Dr. José Francisco Socarrás Colina.


Fotografía tomada el día 8 de mayo de 1990,en la ciudad de Bogotá,durante la feria internacional del libro.
Esta biografía hace parte de los personajes de la ciudad de los Reyes Valle Dupar.

César Emilio Sánchez Vásquez
Miembro Editor de la Academia de Historia del Cesar.


Nota: Al terminar la lectura de cada biografía, encontrarás el signo de google g +1

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miércoles, 7 de agosto de 2013

JUVENAL OVIDIO PALMERA COTES -Biografía


Juvenal Ovidio Palmera Cotes 

1869-1957

Nació en la ciudad de Valencia de Jesús-Valle Dupar, en los Estados Unidos de Colombia, el día 3 de abril en el año del señor de 1869 y murió a las 4:00 de la tarde, el día 7 de noviembre de 1957 a la edad de 88 años, en Valledupar. Su muerte fue certificada por el médico Cristóbal Celedón: A causa de una hernia. Sus honras fúnebres fueron presididas por Fray Vicente de Valencia, en la vieja Iglesia parroquial de la Concepción.

Don Juvenal Ovidio Palmera Cotes, es hijo de Don Federico Palmera Triana y Doña Ana Josefa Cotes Maestre de Palmera; fueron sus abuelos paternos: El presbítero José María Triana de Mier (1808-1882) y Doña Dominga Palmera, vecina de Valencia de Jesús; su abuelo materno fue el presbítero Marcelino Maestre; sus bisabuelos paternos fueron: José Martin Triana y Dionisia de Mier Bolaños; sus tatarabuelos paternos: Ignacio Bolaños y Eugenia del Sacramento de Mier Ramírez; Los padres de sus tatarabuelos paternos fueron: Antonio Marcelino de Mier y Villar y Doña Dionicia Josefa Ramírez. Los de Mier y Villar son naturales de Alles, Oviedo).

El abuelo Paterno de Juvenal Palmera Cotes

Presbítero José Maria Triana de Mier 
1808-1882 

De Federico Palmera Triana, descienden Juvenal Ovidio Palmera Cotes, Ernesto Palmera Cotes y Doña Eufemia Castilla Palmera de Vasquez. Los sobrinos de Juvenal Ovidio Palmera Cotes fueron: Ruben Herrera Palmera de Urumita, Silvia Palmera de Patillal, Juan Bautista Vásquez Castilla y Chiquinquirá del Rosario Villazón Castilla de Valledupar.
Los padres de Juvenal Palmera Cotes:

Don Federico Palmera Triana y Doña Ana Josefa Cotes Maestre de Palmera, se casaron civilmente ante el escribano público de Valledupar, Epitacio Pumarejo, el día 2 de junio de 1878. 


Siendo muy joven Juvenal, su familia se trasladó de Valencia de Jesús, a Valledupar y es en esta ciudad, en casa de Don Manuel Céspedes y Doña Rosario Maestre de Céspedes, que conoce a Eufemia Baquero Araujo, una hermosa joven de 16 a 17 años de edad, de la vecina población de Urumita, de quién se enamoró y al ser correspondido, contrajo matrimonio con ella.


Doña Eufemia Baquero Araujo

Doña Eufemia Baquero Araujo, es hija de Don Hospicio Baquero Mestre y Doña María Antonia Araujo Clavijo. Fueron sus abuelos paternos: Don Francisco Javier Mestre de Oñate y Manuela Modesta Baquero; sus bisabuelos paternos, el presbítero Valentín Mestre González y Doña María Dominga de Oñate. 

De la unión de Juvenal Palmera Cotes y Doña Eufemia Baquero Araujo, nacieron: Dominga Palmera Baquero, Susana Antonia Palmera Baquero, Leticia Palmera Baquero, Juvenal Ovidio Palmera Baquero y Eufemia Dolores Palmera Baquero.



Doña Dominga Palmera Baquero, casada con Don Aníbal Guillermo Castro Monsalvo, con quien tuvo los siguientes hijos: María Elena Castro Palmera, Elisa Castro Palmera, Joselina Castro Palmera, José María Castro Palmera, Enrique Castro Palmera, Alfonso Castro Palmera y Rodrigo Castro Palmera. 

Doña Susana Antonia Palmera Baquero, contrajo matrimonio eclesiástico con Manuel Gregorio Núñez Fernández, de ellos nacieron: Manuel, Eduardo, Lucila, Eufemia Dolores y María José Núñez Palmera. 

Doña Leticia Palmera Baquero, quién contrajo matrimonio eclesiástico con Humberto Herazo, de cuya unión nació: El Doctor Alberto Herazo Palmera.

Don Juvenal Ovidio Palmera Baquero, casado con Doña Alix Pineda, de cuya unión nacieron: Jaime Palmera Pineda, Leonor Palmera Pineda, Elsa Palmera Pineda y el doctor Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda.

Eufemia Dolores Palmera Baquero, quién murió joven y sin descendencia.


Juvenal Ovidio Palmera Cotes

Don Juvenal Palmera Cotes, fue Alcalde de Valledupar en el periodo 1938-1942, durante la memorable administración de Eduardo Santos Montejo, como presidente de la República y de José Benito Vives de Adréis, Gobernador del Magdalena Grande, con quién mantuvo lazos de amistad. 

La administración de Juvenal Palmera Cotes, se distinguió por su honestidad, el respeto, y el espíritu de ayuda y servicio a las gentes más necesitadas. 

Ocupó otros cargos públicos como Personero Municipal, Juez Civil Municipal, Juez Civil del Circuito de Valledupar; prestó sus servicios a la comunidad como Abogado y Médico. 


Fue un liberal independiente, civilista, seguidor de Rafael Uribe Uribe, Manuel Murillo Toro y Aquileo Parra. Durante Guerra de los mil días, prestó encomiables y valiosos servicios al partido liberal, quién mantuvo siempre abierta las puertas de su casa, para todas las necesidades de aquellos días, fue un verdadero ideólogo del partido liberal.


Don Juvenal Ovidio Palmera Cotes

Don Juvenal Palmera Cotes, fue un patriarca en la ciudad de Valle Dupar, era la máxima representación del respeto y los buenos modales; fue un hombre cargado de merecimientos, de acrisolada probidad y de tan severo porte espiritual y mental que, luciendo capacidades nada comunes, nunca transigió con nada que fuera elevado y digno de lo cual pudiera derivar algún provecho, ya en las simples relaciones personales, o en las actividades políticas, para los cuales poseía dotes admirables y ejecutorias directivas propias, para lucir en posiciones eminentes. 

Papá Juve, fue una persona amable, afable, cariñosa, alegre, de buen humor y generosa, desde joven participó en la organización de los carnavales, junto con otros caballeros de la ciudad, como Oscarito Pupo Martinez, Evaristo Gutiérrez y Carlos Vidal, entre muchos. 



Fue un gran lector y se interesó por mantenerse al día de los acontecimientos nacionales e internacionales, a través de suscripciones o publicaciones, como El Espectador y Cromos, una novedad en la época. 

Don Juvenal Palmera Cotes, junto con los señores Lucas J. Monsalvo, Casimiro Raúl Maestre, Rigoberto Benavides, Aníbal Guillermo Castro, Rafael Montero, Roberto M Pavajeau, Rafael Valle, José C. Carrillo, José Uhia, José Antonio Maya, Argemiro Gutiérrez, Guillermo Castro Castro, Miguel Francisco Meza, Marcelo Maestre, Rafael Ramón Pavajeau, Eugenio A. Martínez y José Francisco Baute, se reunieron en casa de Don Lucas J. Monsalvo el día 20 de enero de 1924, con el objeto de definir la fundación de un Club. Se eligió una primera directiva que quedó integrada por: Lucas J. Monsalvo, Casimiro Raúl Maestre y Juvenal Palmera, como principales; como suplentes fueron escogidos Rigoberto Benavides, Aníbal Guillermo Castro y Rafael Montero. En esa ocasión fue designado presidente Don Eugenio A. Martínez; así nació el Club Valledupar. 

Cuenta José Guillermo Castro Castro, que ya pasada la guerra de los mil días, su abuelo Pepe Castro, Juvenal Palmera Cotes y Juan Bautista Pavajeau Castro, encargaron tres pianos para sus hijas y que estos fueron traídos a Valledupar, cada uno en una yunta de bueyes, luego de 6 u 8 días de viaje; eran tiempos difíciles, donde no existían carreteras, sino caminos de herradura. 

El Concejo Municipal de Valledupar, el 28 de septiembre de 1.995, exaltó la vida de Don Juvenal Palmera Cotes, por sus servicios prestados a la ciudad y a la patria, ordenando develar un cuadro que contiene su retrato; el cual hace parte de la galería de personalidades que adornan el Recinto del Concejo Municipal. 

César Emilio Sánchez Vásquez 
Miembro de la Academia de Historia del Cesar. 

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lunes, 5 de agosto de 2013

CHIQUINQUIRA DEL ROSARIO VILLAZÓN CASTILLA - Biografía




Chiquinquirá del Rosario Villazón Castilla 
1890-1935 
Valledupar-Colombia.

Nació en la ciudad de Valledupar el 8 de septiembre de 1890 y murió a la edad de 45 años en la misma ciudad, el día 8 de agosto de 1935. Hija de José Francisco Villazón González y Doña Eufemia Castilla Palmera. Casó con José M. Ochoa de Valledupar, no dejó descendencia. Fueron sus abuelos paternos: Don Casimiro Villazón Asís y Doña María de los Santos González; Abuelos maternos: Don Federico Palmera Triana y María del Rosario Castilla Hernández (1838-1935); Bisabuelos Paternos: Baltazar Villazón Guillen y Doña Dolores Asís; Bisabuelos Maternos: El presbítero José María Triana de Mier (1808-1882) y Doña Dominga Palmera (De Valencia de Jesús), Don Juan Esteban Castilla y Doña Dominga Hernández; Tatarabuelos Paternos: Liberato Villazón Guillen y Doña Catalina Guillen de Villazón;Tatarabuelos Maternos: José Martín Triana y Dionisia de Mier Bolaños; Los padres de los tatarabuelos maternos fueron: Ignacio Bolaños y Eugenia del Sacramento de Mier Ramírez y los padres de estos fueron: Antonio Marcelino de Mier y Villar y Dionisia Josefa Ramírez. Los de Mier y Villar son naturales de Alles, Oviedo).

Sus hermanos fueron: Don Antonio Villazón Mestre, Juana Teodosia Villazón Mestre, Angelica María Villazón Mestre, Sebastian de Jesús Villazón Mestre, Amalia Villazón Murgas, Francisco Villazón Murgas, Josefina Villazón Murgas, Obdulio Villazón Murgas;Tuvo un hermano de madre, don Juan Bautista Vásquez Castilla, quién es el padre de Doña Lilia Eufemia Vásquez Aramendiz (1920-2011), sobrina ésta a quién Chiquinquirá Villazón desplegó todo su amor y protección. Su muerte temprana, conmocionó a toda la comarca, fue una mujer ejemplar de mucho respeto y recordada por sus obras sociales. Sus restos mortales descansan en el mausoleo de la familia Vásquez Araméndiz, en el cementerio Central de Valledupar.

La familia Vásquez a través de esta biografía, rinde homenaje a esta extraordinaria mujer y le expresa al Creador su gratitud, por haber permitido que ella, fuera el ángel guardián de Eufemia Vásquez, hoy cabalgan juntas en la eternidad. Nuestra eterna gratitud a Mama Chinqui. Igualmente reiteramos nuestro reconocimiento a Don Sebastian de Jesús Villazón Mestre, por su solidaridad, protección y apoyo en los momentos más difíciles; Dios lo tenga en su gloria.

César Emilio Sánchez Vásquez
Miembro de la Academia de Historia del Cesar.

Esta biografía hace parte de los Personajes de la ciudad de los Reyes Valle Dupar, publicación de la Academia de Historia del Cesar, recuperando la memoria histórica.

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